
En un comunicado por Internet, Shorenstein indicó que de seguir en la oficina pública podría verse "perjudicada involuntariamente" por la actual crisis de credibilidad del gobernador demócrata de esa urbe, David Paterson.
Su dimisión fue la tercera en el gabinete ejecutivo neoyorquino desde que la fiscalía inició en enero una investigación contra el mandatario por presunto abuso de poder e irresponsabilidad administrativa.
El 4 de marzo también el director de comunicaciones Peter Kauffman dejó el puesto en la llamada Gran Manzana y antes, el 25 de febrero, abdicó el vicesecretario de seguridad pública Denise Oâ€ÖDonnell.
Paterson enfrenta acusaciones referentes a infidelidades conyugales, consumo de drogas y mala gestión financiera, pero la principal imputación es por extralimitación en el poder para salvar a un amigo ante denuncias policiales.
La situación de Paterson podría dirigir una nueva ola de mala propaganda política para los demócratas cuando se aproxima una etapa de decisiones electorales en el norteño país.
El circo de las últimas semanas es una creación que debería avergonzar a mis enemigos, son aseveraciones enteramente falsas e irresponsables y no crean que voy a dimitir, subrayó Paterson la pasada semana.
Paterson, hijo de un prominente político afroestadounidense, asumió como Gobernador hace dos años cuando su antecesor Eliot Spitzer fue defenestrado en medio de un escándalo por una red de prostitución.
El hueco fiscal estadual, en ocho mil 200 millones de dólares, siguió creciendo desde inicios de 2010 y el ejecutivo no ha podido alcanzar una fórmula de compromiso parlamentaria para contrarrestar la tendencia.



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