El orgasmo masculino no es tan privilegiado en variedad como el orgasmo femenino pues apenas es de dos tipos: uno es el orgasmo típico que llega de golpe después de una esforzada faena que le da una rápida satisfacción, y el otro es un orgasmo total, explosivo, cuya sensación se expande por todo el cuerpo.
Obviamente lo que te interesa es lograr que él alcance este último orgasmo. Pues la clave está en aumentar la estimulación gradualmente, empezando por un gesto sugestivo para crear tensión sexual, que no sea demasiado evidente, pero que le dé aviso de lo que está por venir.

Cuando esté viendo la tele, di que hace mucho calor en la habitación y que te vas a cambiar. Quítate la camiseta cuando pases delante de él, y verás como este mini striptease empezará a provocarlo.
Una vez que has captado su interés, sigue con un masaje por sus zonas erógenas y unos besos franceses muy húmedos. Con esto se pondrá muy caliente que fácilmente podría provocarle un orgasmo, ¡pero NO!
Cuando sientas que su respiración y su ritmo cardiaco se aceleran, coloca el pulgar en el glande y el resto de la mano en la base del miembro y apriétalo con cuidado un par de segundos, suéltalo, y unos diez segundos después vuelve a apretarlo.
Dale una felación y continúa con los masajes en el pene, si vez que está a punto de…, para en seco y cambia de estímulo para que su excitación siga aumentando. Cuando pasen al coito, también cambia de postura. Móntate sobre él y contrae los músculos vaginales y presiona con ellos la punta de su miembro.
Justo antes de llegar al orgasmo, retírate y acaríciale los testículos, y con delicadeza dales un pequeño tirón hacia abajo. Resultado: un orgasmo increíble y una eyaculación abundante. Y como broche de oro, dale unas lamiditas en el glande acaríciaselo de forma muy delicada.Fuente:sexologia.net



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