martes, 16 de marzo de 2010

Pamela Anderson, el poder de dos buenos pechos.


Nunca subestimes el poder de dos buenos pechos, de dos pechos poderosos, de dos pechos elegantes, de dos pechos seductores, de dos pechos sensuales, de dos pechos abrumadores, de dos pechos imposibles, de dos pechos como los que tiene Pamela Anderson, dos pechos que llevarse a la boca.

Teta que mano no cubre, no es mano sino ubre, dice el refranero español, pero, amigo, no me importa a mí tener una ubre entre mis manos, sobre todo si es una ubre como la de esta mujer, una ubre de la que debe emanar leche divina, leche de la que da la vida, y la muerte, la muerte por amor.

Una auténtica maravilla divina, una mujer con dos pechos bien puestos que además tiene una cara de pura sensualidad, un rostro que te vuelve loco, te vuelve loco de pasión, de amor y de desamor, un rostro con el que te perderías en la lujuria más absoluta, en la más absoluta de las lascivias.

La pena es que Pamela Anderson no actúe bien, porque es lo único que le falta, si además de todo fuera buena actriz, ¿para qué querrías más? Lo tendría todo la chica, todo lo que un hombre puede desear, todo lo que se puede esperar de alguien que te enamora a las primeras de cambio.

Porque la ves y ya caes totalmente enamorado de ella, por los tiempos de los tiempos, sin solución de continuidad, porque ella, sólo ella puede ser como es, ninguna otra mujer en el mundo mundial puede acercarse a la belleza de esta mujer, o más que a su belleza, a su poder, al poder de dos buenos pechos.Fuente:guapasyfamosas.com

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