miércoles, 16 de diciembre de 2009

El hijo del narcotraficante Pablo Escobar pide perdón a víctimas de su padre .


París, (EFE).- El hijo de Pablo Escobar, Sebastián Marroquin, pidió perdón a las miles de víctimas de su padre, como los hijos del ministro Rodrigo Lara que fue asesinado bajo las órdenes del narcotraficante colombiano.

"Pidiéndoles perdón no pretendo que renuncien a la justicia, ni que nos convirtamos en amigos y salgamos juntos de fiesta. Pero creo que el perdón permite liberarse de su asesino, de aliviar el dolor, de evacuar el odio", señaló Marroquin en una entrevista que hoy publica el semanario "Paris Match".

El vástago del famoso asesino, que vive desde hace quince años en Argentina, regresó la semana pasada a Bogotá, desoyendo las amenazas que pesan sobre él, para presentar sus excusas a las familias de las más de 4.000 víctimas, y el documental "Los pecados de mi padre", del cineasta argentino Nicolás Entel.

"Mi padre fue el mayor asesino de la historia colombiana, pero por la noche era el tipo de personas que cantan nanas a sus hijos para que se duerman", reveló Marroquin, quien se cambió incluso su nombre inicial, Juan Pablo Escobar.

Perseguido por el FBI, el Estado colombiano y el cártel rival de Cali, Escobar se obsesionó con la seguridad de su familia, encerrada desde 1984 en una "cárcel de oro", "en condiciones que los necesitados no han conocido nunca", mientras que él vivía escondido en la selva, indicó su hijo.

"La violencia que (Escobar) ejerció se volvió contra su propia familia", apuntó Marroquin, después de afirmar que no experimentó la libertad hasta finales de 1994, cuando se instaló en Buenos Aires con su familia, tras la muerte de su padre.

"Antes de esto, viví la existencia de cualquier prisionero", confesó.

El primogénito del 'barón de la droga' disfrutó hasta 1984, cuando fue asesinado el ministro colombiano de Justicia Rodrigo Lara, de una existencia cómoda, al desconocer las actividades de su padre, y escribía incluso en las impresos escolares que su padre era 'comerciante'.

"Nunca tuve la posibilidad de discutir de esto con él", agregó el arquitecto.

Marroquin, de 32 años, recordó una "clase magistral sobre los diferentes tipos de drogas", como única vez que le habló su padre sobre algo relacionado con sus actividades delictivas, en la que el narcotraficante le pidió que si alguna vez estaba tentado por ellas, se lo dijera a él, para que las tomaran juntos.

"Pero nunca he estado tentado por ellas", reconoció.

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