miércoles, 24 de febrero de 2010

Criollos copan posiciones industria béisbol..


SANTO DOMINGO. Para los ejecutivos de las Grandes Ligas, el talento dominicano ya trasciende las líneas de cal; va más allá del jugador que puede rendir al máximo nivel entre los 16 y 38 años o el que puede trabajar en el mantenimiento y operación de los diamantes donde se juega el pasatiempo nacional norteamericano.

A pocos entendidos en la materia sorprende que la tropa criolla alcance los 194 jugadores (entre invitados y protegidos en las nóminas de 40 hombres) que ha "invadido" los campos de entrenamientos en Florida y Arizona.

Sin embargo, en las áreas de oficina, técnica, desarrollo y operaciones de la industria de US$6,500 millones, la penetración criolla crece a ritmo acelerado al punto que cuesta encontrar plaza alguna que no cuenten al menos con un representante de la nación fundada por Juan Pablo Duarte.

Datos extraídos por DL de la edición 2010 de la enciclopedia Emerald Guide (considerada como la Biblia de las Grandes Ligas) revelan que un total de 384 dominicanos figuran en las plantillas de los equipos de Las Mayores y sus 19 ligas de desarrollo (Ligas Menores) en posiciones que van desde gerente general de equipos hasta coach de bateo, pero que también incluye coordinadores de scouts, directores de desarrollo de jugadores, representantes continentales, entre otros.

Un equipo de Las Mayores dispone entre 150 y 200 empleados en el área de oficina. Pero, además, tiene ocho equipos en las ligas menores, cada uno de éstos con un personal de entre 15 a 25 plazas de trabajo (esto no incluye jugadores).

Con Omar Minaya, quien ha firmado cheques por valor de US$603,9 millones desde 2005 como primer latino en ocupar la posición de gerente general, como alumno más aventajado, los equipos del Big Show han depositado su confianza en el personal dominicano amparado en el gran referente de las actuaciones dentro del campo.

Pero hay otros que figuran en escalones avanzados en la estructura del negocio. José Vizcaíno, quien jugó 18 temporadas en Las Mayores, hace las veces de asistente del gerente general de los Dodgers. Igual posición ocupa René Francisco en Kansas City, Felipe Alou en San Francisco y Julio Linares en Houston.

Cada año en el país se firman más de 400 jugadores. Un número muy bajo de estos logran llegar a los circuitos minoritarios del territorio norteamericano y una cifra de un dígito alcanza jugar al menos un partido en las Grandes Ligas. De ese volumen de jugadores que se enrola en el amplio sistema de desarrollo, una parte aprende el inglés (imprescindible para trabajar en la industria) y además descubre otras habilidades para ocupar el amplio abanico de oportunidades que ofrece la industria beisbolera.

En el país, los 30 equipos tienen diseminados más de 100 escuchas criollos que son quienes tienen el primer contacto con la materia prima del juego, los jugadores. El escucha, que es un empleado del equipo, debe tener la visión de águila para descubrir qué jugador tiene potencial, las facetas a corregir y vislumbrarlo a cinco años de trabajo.

Además, hay 14 dominicanos al frente de las operaciones para América Latina de los equipos. Esta posición requiere de viajes frecuentes a los rincones del continente donde se juega béisbol, administrar las academias y autorizar la mínima transacción que allí se haga.

Los puestos técnicos tienen gran demanda de dominicanos

A nivel de terreno en Liga Grande, Tony Peña ocupa la posición más importante, al ser el segundo en el staff de entrenadores de los Yanquis, coach de banca. Posición similar ocupa Rafael Belliard en Detroit, en tanto que Alfredo Griffin es coach de primera en los Angelinos y Mariano Duncan para los Dodgers, mientras que Juan Samuel es el coach de tercera de los Orioles. Manny Acta será el único entrenador. En las ligas menores, hay 34 criollos trabajando como dirigentes principales, otros 20 entrenadores son los responsables de los cuerpos de pitcheos y hay 18 como instructores de bateo.




De Nathanael Pérez Neró

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