Empieza por comer en platos pequeños, de postre. La expectativa que se crea es de comerse un plato lleno de comida, por lo tanto jugando con estas percepciones podemos engañar al cerebro, presentándole platos llenos, pero estos platos son más pequeños. En el mismo sentido es bueno usar cubiertos pequeños, de postre. Así al pinchar los alimentos cogeremos menos cantidad, y tardaremos más en terminarnos el plato.

Masticar muy bien también es fundamental. Si ayudamos al cuerpo a hacer mejor la digestión, el estómago tendrá que trabajar menos. Es importante que los alimentos lleguen al estómago el máximo de triturados posible, así nos aseguramos una digestión más ligera.
Comer alimentos con fibra también es bueno para controlar el apetito, ya que tiene la capacidad de hincharse una vez está dentro del estómago
En cuanto apicarentre horas, optar por productos altos en proteínas. La proteína es el nutriente más utilizado en el organismo para realizar diversas funciones, así que si nos excedemos con algún nutriente, éste es el más adecuado. Es necesaria mucha proteína para llegar a acumularla en forma de grasa.

Esencial para controlar tu hambre es que te mantengas ocupado. Cuando no estamos haciendo nada, el pensamiento de hambre se cuela y parece que no hay manera de eliminarlo hasta que se come algo. Para evitar esta falsa sensación de hambre debemos realizar actividades que nos distraigan.




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