Caperucita Roja
Érase una vez una niña muy guapa y muy buena a quien siempre se podía ver vestida con una capa que tenía una capucha y esta capucha era de color rojo, por eso, la gente, en lugar de llamarla por su nombre la conocían por el de Caperucita Roja.
Un día le dijo a Caperucita su mamá:
-Hija mía me dicen que la abuelita está enferma; he pensado que como hoy no tienes colegio podrías llevarle algunas cositas y de paso hacerle compañía. Mira he metido en este cesto unas tortitas, manteca y una jarrita con miel. Cruzas el bosque sin entretenerte y se las llevas. Ya verás como nos lo agradece.
Caperucita se puso su capa y tomando el cesto se encaminó hacia el bosque. Hacía una tarde maravillosa y ella se sentía feliz porque iba a ver a su abuelita, así que para no aburrirse, en el camino cantó esta canción:
-¡Soy Caperucita, que a abuelita voy a ver, le llevo tortitas, mantequilla, pan y miel. Como ella no sabe que a visitarla yo iré, una gran sorpresa y alegría le daré!.......................¡Soy Caperucita, que a abuelita voy a ver, le llevo tortitas, mantequilla, pan y miel. Como ella no sabe que a visitarla yo iré, una gran sorpresa y alegría le daré!.......................que tarde tan bonita, sólo se oye cantar a los pájaros y a las cigarras. ¿Qué será eso? ¡Anda! pero si es un perro ¿cómo está usted?
-¿Cómo estás, Caperucita Roja? ¿Cómo es que paseas por aquí querida niña? No soy un perro, soy un lobo, pero un lobo bueno que no va a hacerte nada........En fin, ¿A dónde vas tan cargada?
-mi abuelita, que vive allí, al otro extremo del bosque está en cama y voy a verla y a llevarle algunas golosinas.
-¿Solamente golosinas? Pues yo apostaría, querida pequeña a que a tu abuelita le encantaría si también le llevaras un ramo de flores.
Si en vez de ir por este camino sigues aquel otro, que te llevará también al mismo sitio, podrías tú misma ir cortándolas de los lados del camino, por esa zona encontrarás unas flores bellísimas.
-Muchísimas gracias, ha sido usted muy amable, iré por donde me dice, ha tenido una gran idea. ¡Adiós! ¡Adiós!
-Esta si que ha sido una suerte, mientras ella recoge las flores, yo iré por el atajo, llegaré antes que ella a casa de su abuela, me comeré a la vieja de primer plato y una vez allí esperaré a Caperucita, que como debe estar tiernísima, me la comeré de postre, ¡qué banquetazo, madre mía!
Corrió el lobo a toda velocidad y pronto divisó a lo lejos la cabaña de la abuela de Caperucita, cuando llegó ante ella se asomó por la ventana y vio a la a viejecita en la cama; llamó a la puerta.
(Toc, toc, toc)
-¿Quién es?
-¿Soy Caperucita que vengo a verte
-Caperucita, nietecita mía que buena eres viniendo a verme.......!eh! ¡Dios mío
-Que señora tan vieja, sólo tiene huesos y piel, no me la como...... .!Cállese! deje de gritar, le taparé la boca así, ¡al armario, venga!....me pondré su camisón y su gorro de dormir....!envuélvase en la colcha, vamos! Así Caperucita creerá que soy su abuela porque aquí dentro no se ve muy bien.
-¡Soy Caperucita, que a abuelita voy a ver, le llevo tortitas, mantequilla, pan y miel. Como ella no sabe que a visitarla yo iré, una gran sorpresa y alegría le daré!..................Abuela, soy Caperucita, ¿ puedo pasar?
-Sí hija, sí, pasa, pasa
-Qué malita está la abuela, que voz tan ronca tiene.......Abuelita ¿qué tal?
-Quédate ahí nietecita mía , no quiero que acerques a mi para que no te contagies.
-
Abuelita, qué orejas tan grandes tienes hoy....
-Son para oírte mejor nietecita
-Y qué brazos tan grandes tienes.......
-Son para abrazarte mejor, Caperucita
-¡Qué ojos tan grandísimos tienes!
-Son para verte mejor nietecita mía
-Abuelita, que...que boca tan grande tienes......
-¡Es...Es para comerte mejor!
-¡Ah! ¡Socorro, socorro!
-¡Ah! ¡Me han herido!
Al sentirse herido el lobo huyó a toda velocidad y Caperucita, muy asustada vio entrar a un cazador con su rifle todavía humeante
-Menos mal que llegué a tiempo, me pareció que este lobo no tenía buenas intenciones y decidí seguirle, logré esconderme aquí fuera y empecé a vigilar, vi que a la abuela no le hacía nada y cuando te oí gritar le disparé desde la ventana.
-¡Qué susto he pasado! Muchas gracias. Hay alguien en el armario, seguro que el lobo metió ahí a mi abuelita. Abuelita ya te sacamos.
-Le quitaremos eso de la boca.....a ver.....así........pero con lo enferma que está ¿qué hace envuelta en esa colcha?
-¡ja, ja, ja! El lobo se ha ido con mi camisón, cómo se van a reír de él sus amigos, y se ha llevado el gorro.....
-¡Ja, ja, ja, ja!!!!!
Y así contentos los tres celebraron esta aventura, cuando la abuela volvió a la cama y Caperucita puso las flores en agua, comieron juntos la rica merienda que la mamá de Caperucita les había preparado......Y colorín colorado, esta historia se ha acabado.Fuente:mujer.orange.es/cuentacuentos
FIN



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