sábado, 29 de noviembre de 2008

Los hábitos alimenticios de las jorobadas


Por Glenys Alvarez / El Caribe
La variedad de animales que encontramos en el planeta es aún fascinante. A pesar de los problemas actuales, con esa enorme lista de especies en extinción, la biología terrestre es sumamente atrayente y nos provee con información suficiente sobre la conducta animal en general, incluyendo nuestra especie, en la cúspide del desarrollo cerebral.
Pues bien, un equipo de biólogos ha revelado datos curiosos sobre los animales más grandes y sus hábitos alimenticios.

Estos organismos, que suelen alimentarse de los más pequeños, poseen estrategias impresionantes para almorzar pero no sale gratis, estas harturas tienen su costo.
“Algunos mamíferos marinos tienen la capacidad increíble de poder permanecer mucho tiempo sumergidos en el mar.

Los elefantes marinos, por ejemplo, pueden estar bajo el agua durante una hora completa ya que sus metabolismos logran reducir los latidos del corazón y almacenar grandes cantidades de oxígeno en los músculos.

Sin embargo, las ballenas jorobadas, que pesan hasta 40 toneladas, poseen periodos relativamente cortos en comparación”, explicó para EurekAlert el zoólogo de la Universidad de Columbia Británica, Jeremy Goldbogen, cuyo estudio sobre el almuerzo de estos cetáceos fue publicado en el Diario de Biología Experimental.
Para el equipo de Goldbogen esta corta capacidad está directamente vinculada al costo energético del almuerzo.

“El precio a pagar por estas conductas tan curiosas es altísimo”, explicó el experto.
Si es usted fanático de los programas que pasan por estaciones como “The Animal Planet”, entonces sabrá inmediatamente a lo que se refieren estos científicos.

Estas ballenas, como la jorobada, la azul y la de la aleta (fin whale), pertenecen a la familia Rorcual, y son los animales más grandes.

Verdaderamente, usted no quisiera ser ni un krill ni un copepod si una de estas ballenas anda cerca y con hambre.

Estos organismos con nombres extraños pertenecen a la familia zooplancton y los enormes cetáceos sólo dejan caer su mandíbula con el fin de devorar y deleitar su paladar con toneladas de estos diminutos crustáceos.
“Pensamos que este gasto de energía pone limitaciones en cuanto al tamaño de la ballena, qué tan pequeña o tan grande puede ser. También tiene que ver con su éxito evolutivo.