miércoles, 13 de noviembre de 2013

Al menos 8 muertos durante el asalto a un almacén de arroz en Filipinas.

EFE
Cebú (Filipinas)
Al menos 8 personas han muerto en la ciudad de Alangalang, en la provincia de Leyte, cuando una turba de miles de supervivientes del tifón "Haiyan" asaltaron un almacén gubernamental donde se guarda el arroz antes de su distribución entre los damnificados, informan hoy las autoridades.
El portavoz de la Autoridad Nacional de Alimentación, Rex Estoperez, indicó a los medios que las víctimas mortales perecieron  al derrumbarse uno de los muros del complejo durante la invasión.
Cerca de unos 100.000 sacas de arroz fueron sustraídas ante la impotencia de los miembros de la policía y soldados desplegados en la zona para mantener la seguridad.
El portavoz del organismo gubernamental indicó que hay otros almacenes en la región, pero evito dar el emplazamiento de estos silos por razones de seguridad.
A pesar de que tanto el Ejército como la Policía Nacional han enviado refuerzos a la provincia del Leyte, los saqueos esporádicos continúan ante la urgente necesidad de víveres primarios de la población afectada.
Este miércoles, las Fuerzas de seguridad filipinas intercambiaron disparos con un grupo de hombre armados, todavía no identificados, para dispersar el saqueo de tiendas y almacenes de comida, agua y otros suministros básicos en el distrito de Abucay, parte de Tacloban, según reportó el canal "ANC"
Las autoridades militares aún no han confirmado el incidente armado, según este canal.
Miles de personas forman interminables colas para recibir la ración de arroz y agua que las autoridades locales han establecido para cada afectado en los lugares habilitados para el reparto.
Las gasolineras de la región, otro de los bienes básicos, son custodiadas por decenas de militares y miembros de seguridad armados, que, aún así, les ha costado en alguna ocasión mantener a la población a raya.
Cinco días después de que el tifón "Haiyan" arrasara las provincias centrales de Filipinas, las provisiones de alimentos y agua potable y el suministro de material médico continúa llegando con cuentagotas a las provincias centrales de Samar, Leyte y el norte de Cebú, las más afectadas por el desastre natural.
El Consejo para la Gestión y Reducción de Desastres de Filipinas elevó hoy a 2.275 el número oficial de muertos en su último informe, en el que también confirmó que al menos hay 3.365 heridos y 80 desaparecidos.
El presidente de Filipinas, Benigno Aquino, descartó anoche que el número de fallecidos alcance los 10.000, como estimó Naciones Unidas, e indicó que la cifra rondará entre los 2.000 y los 2.500, durante una entrevista con el canal estadounidense "CNN".

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