
NUEVA YORK.- La ciudad votó a favor de limitar la cooperación entre el gobierno federal y el departamento local de Prisiones para evitar así que inmigrantes contra los que no se presenten cargos criminales sean deportados.
El Concejo Municipal aprobó con 44 votos a favor y cuatro en contra un paquete legislativo que evitará las deportaciones de inmigrantes sin permiso para residir en el país que hayan sido detenidos por otras causas y no tengan antecedentes penales.
Se trata de personas que son arrestadas y enviadas a la cárcel de Rikers Island pero contra las que después no se presenta ningún cargo.
A través de la iniciativa, el departamento de Prisiones dejará de avisar a la Agencia de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) sobre los extranjeros que llegan a la cárcel y que no tienen autorización para residir en el país.
La nueva ley debe ser promulgada por el alcalde de la ciudad, lo cual podría tomar un par de semanas, y si no surgen imprevistos, unos días después cobraría vigencia la nueva normativa.
El Departamento de Prisiones identificó a más de 13.000 presos extranjeros en 2010. De ellos, ICE clasificó a casi 3.200 para ser deportados, dijo Christine Quinn, presidenta del Concejo Municipal y candidata a la alcaldía de la ciudad en 2013.
Casi un 50% de los presos de la ciudad que en 2009 fueron entregados a ICE no contaban con condenas previas y un 20,9% había cometido un delito menor. En la actualidad, el Departamento de Prisiones permite que agentes de inmigración mantengan una oficina en la prisión y entrevisten a presos nacidos en el extranjero.



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