Fuente:sexologia.netLa postura del misionero es, sin duda, la más recurrida por todas las parejas del mundo a la hora de tener relaciones sexuales. Desde hace siglos sigue siendo la más empleada en el mundo occidental, probablemente debido a que físicamente es una de las más naturales.
Para realizar esta postura la mujer se tiende boca arriba con laspiernasabiertas, mientras que el hombre se tumba encima, entre los muslos, y apoyándose en codos y rodillas para no hacerle daño. Por lo tanto, podemos deducir que no es una de las posturas más eficaces a la hora de estimular el orgasmo de la mujer, a menos que se coja la postura adecuada. De hecho, muchas mujeres ponen un cojín debajo de sus nalgas para favorecer el roce con su pubis y clítoris y así aumentar el placer. ¡Una idea a tener en cuenta!
Otra opción es que la mujer intente acariciarse el clítoris durante la penetración, pero hay que tener en cuenta que en la postura del misionero tiene poca libertad de movimientos, especialmente si el hombre es ‘voluminoso’.
Además, haciendo el misionero todo el control de la relación sexual recae sobre el hombre: ritmo, intensidad y profundidad …, con movimientos que acostumbran a ser banales y monótonos. Incluso puede ser desagradable durante el embarazo, por la barriguita de la mujer.

¿Qué tiene de bueno el misionero? Sin duda el romanticismo de la posición. La pareja está en contacto constante y total y pueden mirarse y besarse de manera apasionada durante todo el coito, lo que no es fácil en la mayoría de posturas del Kamasutra.



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