sábado, 13 de agosto de 2011

Abandono de ancianos preocupa en el Aybar .

Por Yanet Beltré/Elcaribe.com

Ramona Lara, una anciana que dice no recordar su edad ni a su familia, espera que algunas de las personas que se acercan a la puerta de entrada a las salas de consultas del Luis Eduardo Aybar le den una limosna para comer.

Su caso es uno de los tantos de envejecientes abandonados que registra el Departamento de Trabajo Social del hospital, que, según sus datos, en algunas semanas contabilizan entre siete y ocho.

Las cifras ofrecidas también incluyen a los ancianos ingresados en el hospital que posteriormente son desamparados por su familia.
Con poca lucidez, doña Ramona recuerda que vive en el populoso sector de Guachupita, en el Distrito Nacional, pero no sabe explicar cómo llegó hasta las instalaciones del centro asistencial ni cómo regresar a su casa.

Francia García, jefa de Trabajo Social del Aybar, dice que les resulta difícil encontrar una solución a los casos de abandono, los que asegura son cada vez más frecuentes. Explica que el primer paso que tienen que agotar es investigar la procedencia de la persona. Luego, dice, deben indagar sobre sus parientes más cercanos y en qué circunstancias llegaron al hospital.

García asegura que si localizan a los familiares, les entregan al envejeciente, tras evaluar los motivos del abandono. Si ocurre lo contrario, el departamento inicia las gestiones para llevarlo a un asilo, principalmente al San Francisco de Asís, ubicado en Haina.

“En una semana tuvimos ocho casos de ancianos abandonados, mayores de 60 años, que es la edad en que no permitimos que una persona salga sola del hospital. De éstos, regresamos dos a sus casas, dos fueron al asilo, uno murió en lo que se investigaba y los demás quedaron internos”, sostuvo García.

Añadió que en muchos casos llevan a los ancianos a casa de sus familiares, pero éstos los reciben con desprecio, razón por la que deciden trasladarlos nuevamente al hospital, para evitar que sean abandonados otra vez.

En otros casos, explica, los dejan allí con la advertencia a los familiares de que si son abandonados nuevamente serán sometidos a la acción de la Justicia.

Desde otros centros. En el hospital Luis Eduardo Aybar son dejados ancianos que llegan con sueros puestos, lo que, según García, evidencia que son trasladados desde otro centro asistencial.

Infantes. También los niños son desamparados. Francia García, quien trabaja en el departamento junto a otras cinco personas, explica que recientemente dejaron abandonada a una niña de aproximadamente dos meses de nacida, en avanzado estado de deshidratación.
“La recogimos, la llevamos a pediatría, la reanimaron y sobrevivió”, narra con evidente emoción, ante lo que define como el deber cumplido.

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