Autor: Miguel Cruz Tejada/Elnuevodiario NUEVA YORK._ Kayla Henríquez, una teneger hispana de 18 años de edad, asesinó de una puñalada en el pecho a su cuñada Kamisha Richards, graduada en el John Jay College of Criminal Justice, porque la víctima le cobró $20 dólares que la víctima le había prestado para que le comprara pañales a su hijo de 11 años. El crimen ocurrió en el apartamento de la occisa situado en un complejo de viviendas públicas en la avenida Sutter del sector Cypress Hill en Brooklyn a las 7:35 de la noche del lunes. Una versión familiar dice que Richards se enojó al saber que su cuñada había gastado el dinero en otras cosas que no eran los pampers.
Henríquez fue arrestada por la policía y acusada por el asesinato. Durante el interrogatorio y comiendo tranquilamente una comida china, confesó el crimen a los investigadores y les dijo que había matado a Richards “en defensa propia”.
La víctima era novia de un hermano de Henríquez, identificado como Ramel Henríquez con quien sostuvo una relación por siete años. Kayla tiene un hijo de 11 años de edad y es conocida en el vecindario como “KK”. Fue apresada en un edificio cercano al de la escena del homicidio.
A través de sus páginas en Facebook, ambas intercambiaron insultos y en una de sus amenazas, la victimaria le dijo a Richards, “vamos a ver…”. Un tío de la asesina dijo que el problema entre ambas se radicalizó por los mensajes que se enviaron en Facebook. Richards, fue hallada mortalmente herida por uno de sus parientes que llegaba en ese momento del trabajo a la casa. “Hice todo lo posible para salvarla, ella no tenía miedo de morir y llamé la ambulancia, pero ya era muy tarde”, dijo el familiar. Richards fue ingresada en la emergencia del hospital universitario Brookdale, donde fue declarada muerta. Iba a entrar a la universidad el otoño de este año para estudiar abogacía.
25 parientes y amigos se reunieron en la escena del crimen y el padre de la víctima gritaba “¡mi hija está muerta, está muerta!”. La difunta trabajó como guardia de seguridad en la oficina principal de JP Morgan.
Parientes de Henríquez justificaron el asesinato y apoyaron la versión de la victimaria de que mató en “defensa propia” a la fallecida. Dijeron que el novio está devastado.



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