Arrepentido
Un hombre muy arrepentido se confiesa con un cura en la iglesia:
-Padre, he pecado. Ayer estaba solo en la casa con la niñera y, ¿usted sabe?, los dos solos, la casa sola...
-Pero, hijo mío, ¡qué terrible!
-No, padre, eso no es todo. Cuando se fue la niñera llegó una amiga de mi hermana, pero, como mi hermana no estaba, ¿usted sabe?, los dos solos, la casa sola...
-Pero, hijo mío, ¿cómo es posible?
-Pero es que no termina la cosa ahí, padre. Luego se fue la amiga, llegó mi novia y, ¿usted sabe?, los dos solos, la casa sola... ¿Padre? ¡Padre...! ¿Esta ahí todavía?
El hombre mira dentro del confesionario y no ve a nadie. Lo busca por todos sitios y, al mirar hacia arriba, ve que ha subido al campanario.
-¡Padre! ¿Qué hace ahí arriba? Baje, que aún no he terminado...
-¡De ninguna manera! ¿Tú sabes?, los dos solos, la iglesia sola...
El crimen del padre Gumaro
El nuevo padre de la parroquia estaba tan nervioso en su primer sermón que casi no consiguió hablar. Antes de su segundo sermón, el domingo siguiente, preguntó al arzobispo cómo podría hacer para relajarse.Este le sugirió lo siguiente:
-La próxima vez, coloque unas gotitas de vodka en el agua y verá que, después de algunos tragos, va a estar más relajado.
El domingo siguiente el padre aplicó la sugerencia, pero no contó el número de gotas y se pasó, pero, en efecto, se sintió tan bien que podría haber predicado hasta en medio de una tempestad, su emotividad causó hasta desmayos y hubo una mezcla de conmoción y emoción extrema entre los feligreses. Al finalizar el sermón, ya totalmente relajado, regresó a la sacristía y encontró una nota del arzobispo que decía lo siguiente:
"Apreciado Padre Gumaro:
La próxima vez, coloque unas gotas de vodka en el agua, y no unas gotas de agua en el vodka. Le adjunto algunas observaciones para que no se repita lo que vi en el sermón de hoy:
-No hay necesidad de poner limón y mucho menos escarchar con sal el borde del cáliz.
-Aquella caseta, al lado del altar, es el confesionario y no el cuarto de baño.
-Evite apoyarse en la imagen de la Virgen, y mucho menos abrazarla y besarla.
-Existen 10 mandamientos, y no 12.
-Los apóstoles eran 12 y no 7, y ninguno era enanito.
-Caín asesinó a Abel, no le partió la cara.
-No nos referimos a nuestro Señor Jesucristo y sus apóstoles como 'J.C. & Compañía'.
-No nos referimos a Judas como el 'cabrón lengua larga'.
-No debe tratar al Papa por 'El Padrino'.
-Bin Laden no tuvo nada que ver con la muerte de Jesús.
-El agua bendita es para bendecir y no para refrescarse la nuca.
-Nunca rece la misa sentado en la escalera del altar, y mucho menos con el pie sobre la Biblia.
-Las hostias son para distribuirlas en el pueblo. No deben ser usadas como aperitivo para acompañar el vino, y no saben mejor con atún o anchoas.
-Los pecadores van al infierno y no a joder a su madre.
-La iniciativa de llamar al público para bailar fue buena, pero eso de hacer el trenecito por toda la iglesia no lo fue.
-El 'Aserejé' no es un salmo.
Atentamente,
El Arzobispo
P.D. Y aquél sentado en el rincón del altar, al cual usted se refirió como 'mariquita' y 'trasvesti con faldita', ¡era yo!"
La prueba final
Doce candidatos a sacerdote iban a ser ordenados. La prueba final consistía en formar en línea recta, totalmente desnudos, en el jardín, mientras una sexy, hermosa y bien dotada bailarina exótica, totalmente desnuda, realizaría un excitante baile oriental. A cada aspirante se le había amarrado una campanilla en el pene y se les advirtió que al que hiciera sonar la campanilla no se le ordenaría sacerdote, ya que eso demostraría que no había llegado a alcanzar el estado de pureza espiritual que se requería.
Es así como la bella dama inició su excitante baile delante del primer candidato. Éste aguantó el espectáculo estoicamente, y no hubo reacción alguna. Y lo mismo sucedió con el segundo, y el tercero, y el cuarto. El prior estaba maravillado. Cuando la bailarina llegó al último, la campanilla empezó a sonar y a saltar como loca, tanto que se le salió y cayó al suelo. El candidato, todo avergonzado, se agachó a recogerla y... ¡todas las campanillas empezaron a sonar!..Fuente:elblogdelbuenhumor.com
Un hombre muy arrepentido se confiesa con un cura en la iglesia:
-Padre, he pecado. Ayer estaba solo en la casa con la niñera y, ¿usted sabe?, los dos solos, la casa sola...
-Pero, hijo mío, ¡qué terrible!
-No, padre, eso no es todo. Cuando se fue la niñera llegó una amiga de mi hermana, pero, como mi hermana no estaba, ¿usted sabe?, los dos solos, la casa sola...
-Pero, hijo mío, ¿cómo es posible?
-Pero es que no termina la cosa ahí, padre. Luego se fue la amiga, llegó mi novia y, ¿usted sabe?, los dos solos, la casa sola... ¿Padre? ¡Padre...! ¿Esta ahí todavía?
El hombre mira dentro del confesionario y no ve a nadie. Lo busca por todos sitios y, al mirar hacia arriba, ve que ha subido al campanario.
-¡Padre! ¿Qué hace ahí arriba? Baje, que aún no he terminado...
-¡De ninguna manera! ¿Tú sabes?, los dos solos, la iglesia sola...
El crimen del padre Gumaro
El nuevo padre de la parroquia estaba tan nervioso en su primer sermón que casi no consiguió hablar. Antes de su segundo sermón, el domingo siguiente, preguntó al arzobispo cómo podría hacer para relajarse.Este le sugirió lo siguiente:
-La próxima vez, coloque unas gotitas de vodka en el agua y verá que, después de algunos tragos, va a estar más relajado.
El domingo siguiente el padre aplicó la sugerencia, pero no contó el número de gotas y se pasó, pero, en efecto, se sintió tan bien que podría haber predicado hasta en medio de una tempestad, su emotividad causó hasta desmayos y hubo una mezcla de conmoción y emoción extrema entre los feligreses. Al finalizar el sermón, ya totalmente relajado, regresó a la sacristía y encontró una nota del arzobispo que decía lo siguiente:
"Apreciado Padre Gumaro:
La próxima vez, coloque unas gotas de vodka en el agua, y no unas gotas de agua en el vodka. Le adjunto algunas observaciones para que no se repita lo que vi en el sermón de hoy:
-No hay necesidad de poner limón y mucho menos escarchar con sal el borde del cáliz.
-Aquella caseta, al lado del altar, es el confesionario y no el cuarto de baño.
-Evite apoyarse en la imagen de la Virgen, y mucho menos abrazarla y besarla.
-Existen 10 mandamientos, y no 12.
-Los apóstoles eran 12 y no 7, y ninguno era enanito.
-Caín asesinó a Abel, no le partió la cara.
-No nos referimos a nuestro Señor Jesucristo y sus apóstoles como 'J.C. & Compañía'.
-No nos referimos a Judas como el 'cabrón lengua larga'.
-No debe tratar al Papa por 'El Padrino'.
-Bin Laden no tuvo nada que ver con la muerte de Jesús.
-El agua bendita es para bendecir y no para refrescarse la nuca.
-Nunca rece la misa sentado en la escalera del altar, y mucho menos con el pie sobre la Biblia.
-Las hostias son para distribuirlas en el pueblo. No deben ser usadas como aperitivo para acompañar el vino, y no saben mejor con atún o anchoas.
-Los pecadores van al infierno y no a joder a su madre.
-La iniciativa de llamar al público para bailar fue buena, pero eso de hacer el trenecito por toda la iglesia no lo fue.
-El 'Aserejé' no es un salmo.
Atentamente,
El Arzobispo
P.D. Y aquél sentado en el rincón del altar, al cual usted se refirió como 'mariquita' y 'trasvesti con faldita', ¡era yo!"
La prueba final
Doce candidatos a sacerdote iban a ser ordenados. La prueba final consistía en formar en línea recta, totalmente desnudos, en el jardín, mientras una sexy, hermosa y bien dotada bailarina exótica, totalmente desnuda, realizaría un excitante baile oriental. A cada aspirante se le había amarrado una campanilla en el pene y se les advirtió que al que hiciera sonar la campanilla no se le ordenaría sacerdote, ya que eso demostraría que no había llegado a alcanzar el estado de pureza espiritual que se requería.
Es así como la bella dama inició su excitante baile delante del primer candidato. Éste aguantó el espectáculo estoicamente, y no hubo reacción alguna. Y lo mismo sucedió con el segundo, y el tercero, y el cuarto. El prior estaba maravillado. Cuando la bailarina llegó al último, la campanilla empezó a sonar y a saltar como loca, tanto que se le salió y cayó al suelo. El candidato, todo avergonzado, se agachó a recogerla y... ¡todas las campanillas empezaron a sonar!..Fuente:elblogdelbuenhumor.com



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