martes, 3 de noviembre de 2009

Hijo mayor del capo Pablo Escobar clama por la paz..

Buenos Aires/EFE — Juan Sebastián Marroquín Santos, nombre con el que se identifica desde hace años Juan Pablo Escobar, hijo del fallecido narcotraficante Pablo Escobar, aseguró que aprendió “a vivir” cuando cambió su identidad, aunque pidió “empezar un proceso de cierre” para liberarse de la historia de su padre.

El colombiano Marroquín Santos, o Escobar, reside desde finales de 1994 en Buenos Aires, adonde llegó con su madre, María Victoria Henao, y su hermana, Manuela, un año después del asesinato de su padre, jefe del cártel de Medellín, para resguardar su seguridad.

“Yo sigo respondiendo por lo que ha hecho mi papá. Siento que a 15 años de la muerte de Pablo Escobar, se sigue hablando de él como si hubiese muerto ayer. Hay que empezar un proceso de cierre sin renunciar a la búsqueda de justicia”, señaló en una entrevista publicada ayer por el periódico argentino Perfil.

Pero “renuncio a la búsqueda de justicia” por los “actos de violencia contra mí y mi familia” si “a cambio de eso nos dan la paz”, añadió Marroquín Santos, quien aseguró que su padre fue “un gran maestro de lo que jamás” se debe hacer. Escobar murió en 1993 en un enfrentamiento con la Policía, que logró ubicar uno de sus múltiples escondites.

El hijo del capo narco, de 32 años, indicó que no se ha podido “liberar” aún del apellido Escobar y consideró que el hecho de que no haya sido asesinado igual que su padre “es lo más parecido a un milagro".

El abatido narcotraficante Pablo Escobar Gaviria hizo una hoguera quemando dos millones de dólares en billetes para producir calor y evitar que su hija muriera congelada mientras se escondían en una finca de las montañas que rodean a la ciudad colombiana de Medellín.

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