jueves, 19 de noviembre de 2009

10 razones para ser soltero (II)..


Nunca voy a dejar de afirmar que no haya nada mejor que disfrutar de la juventud con los amigos y sólo conviene dar el sí cuando se ha pasado la barrera de los 30.

Como en la nota anterior seguiremos viendo algunas de las razones por la que vale la pena experimentar y disfrutar de la soltería al menos durante unos cuantos años.


Las fiestas son más divertidas

Con esto no quiero decir que las fiestas a las que vamos en pareja sean aburridas, sino que todo es más emocionante cuando salimos intrigados por qué es lo que vamos a encontrar. El poder estar al pendiente de las demás personas solteras invitadas a la fiesta para dar con alguien interesante hace todo mucho más divertido.

En el caso de las bodas esto se acentúa, las mujeres en lo que primero reparamos es en el grupo de amigos del novio y los hombres por su parte afilan los colmillos para atacar a las amigas de la novia.

Disfrutar del espacio personal sin que nadie moleste

Esta quizás es una de las ventajas que más disfrutan los hombres, el no tener que soportar a una mujer que los persiga por detrás quejándose de los pelos en el jabón de la ducha, el piso mojado del baño, la ropa tirada por todos lados, los platos y vasos sucios desperdigados por toda la casa… entre otras muchas cosas.

Poder ahorrar y disfrutar el dinero en uno mismo

Posiblemente otro aspecto que los hombres disfrutan más que las mujeres, porque cuando están en pareja, en general son ellos los que gastan más que nosotras.

La soltería no acarrea regalos por aniversario, cumpleaños, navidad, flores, día de los novios, más gasto en llamadas del móvil, cenas periódicas en algún restaurante, gasolina para ir y venir desde su casa y miles de etcéteras más.

En este sentido las mujeres somos las que llevamos las de perder, porque al no tener un perro que nos ladre por más solteras y felices que seamos, tenemos que pagar nuestras cenas, los caprichos, la tarifa del taxi, las llamadas telefónicas, entre tantas otras cosas.Fuente;sexologia.net