
Todos tenemos un lado oscuro, todos tenemos deseos inconfesables que ni siquiera somos capaces de admitir para nuestros adentros, pero que viven enterrados esperando algún momento para manifestarse.
El placer es inexplicable y no es único. Lo único cierto es que todos lo deseamos y que podemos obtenerlo de muchas e inimaginables formas que hasta provocan escalofríos, tales como la autoasfixia erótica.
Esta forma de perversión sexual ha sido puesta sobre el tapete debido a la trágica muerte del actor David Carradine (serie Kung-Fu), que murió víctima de estrangulamiento al cual se sometió para aumentar el placer de la masturbación.
Entre 250 y 100 personas mueren en Estados Unidos por esta causa. Sin embargo, no es una práctica moderna, sino que proviene de los esquimales y orientales, fue traída a Europa por la Legión Extranjera francesa al retornar de las guerras de Indochina.
La asfixia en sí misma provoca excitación y euforia, debido a la adrenalina que libera el cuerpo cuando percibe que está en peligro de muerte. Como la asfixia corta el flujo de oxígeno hacia el cerebro, la sangre irriga más los genitales, lo cual provoca una intensificación del orgasmo.
Pero además, quien se autoestrangula experimenta una sensación de poder porque puede controlar su propia muerte. Es tal la sensación de poder que la persona, que puede sobrepasar el delgado límite que la separa de la muerte.Fuente:sexologia.net



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